El problema del gasto público

Las políticas keynesianas, tan de moda en estos días a raíz de la reciente crisis (recesión/depresión) financiera mundial, han conducido a los gobernantes del mundo a retomar peligrosas políticas proteccionistas y de fomento del gasto público. La idea detrás de estas políticas es que en momento de crisis el Estado es el llamado a ser el motor de la economía, a través de la inyección de liquidez al mercado mediante gasto público, principalmente en obras de infraestructura, así ese dinero va a los hombres de a pie, vía la contratación de las obras y éstos utilizarán ese dinero en sus transacciones diarias, lográndose así la reactivación del mercado. El problema de estas políticas es que el punto de partida es equivocado: debe ser el Estado mediante el gasto público, y no los ciudadanos mediante el gasto privado, los que reactiven la economía; pero no olvidemos que el gasto público sale del bolsillo de los privados mediante el pago de impuestos. Así, mientras más gasto público quiera realizarse, más debe recaudarse y mientras más se recauda en impuestos, menos queda en los bolsillos de los ciudadanos. ¡Eso es lo peligroso! El caso peruano resulta curioso en lo que a reactivación mediante gasto público se refiere, como veremos. El año pasado fue particularmente duro por la tormenta financiera que azotó (y probablemente flagelará por un tiempo más) al mundo, sin embargo, gracias a políticas sanas en el plano económico obtuvimos un resultado positivo al haber sido capaces de mantener el nivel de crecimiento de 2008 e incluso crecer cerca del 1% en términos de PBI. No obstante ello, solamente se gastaron S/. 20 mil millones de los S/. 31 mil millones presupuestados. Es decir, gastamos sólo el 64.5% de nuestro presupuesto. Lo que significa que el 35.5% restante se quedo aparcado en las arcas del gobierno. Esto no resulta para nada positivo, ya que el dinero en arcas (“dinero sentado”) es el más costoso que existe porque no está produciendo, más aún en un país como el nuestro en el que hay tanto por hacer. No podemos darnos el lujo de perder 1% o más de crecimiento del PBI solamente por la ineficiencia en la ejecución del gasto en un año catastrófico como el pasado. En efecto, se estima que si se hubiese gastado el 34.5% del presupuesto que quedo en arcas, nuestro PBI hubiese podido incrementarse en un punto porcentual más, lo que nos hubiese ubicado en una gran posición considerando el huracán financiero que el mundo está atravesando.

No entraré a detallar los motivos de esta ineficiencia en el gasto público, pero si debo hacer hincapié en que gran parte de ésta se debió a la hemiplejía de los Gobiernos Regionales, para muestra un botón: ¡Ancash gastó sólo el 21% de su presupuesto!

Esto me lleva a preguntarme por qué el Estado – si sufre de esta parálisis prodiga que le impide gastar el dinero –  pretende incrementar la recaudación cobrando  más impuestos (olvidando que mientras más fuerte sea la presión tributaria, menores son las posibilidades de ampliar la base de contribuyentes). Por qué no más bien deja ese dinero en el bolsillo de los privados, que sí saben gastar y en efecto lo hacen (el sector privado gasto casi el 100% de sus presupuestos en el 2009) para lograr que la economía se mueva más rápidamente. Eso sería, en mi opinión, mucho más útil que tener el dinero fungiendo de bien inservible en bóvedas estatales, mientras cruzamos los dedos para ver si finalmente logramos que los Gobiernos Regionales logren – en promedio – gastar al menos el 50% de los recursos que se les asignan.

No puede olvidarse que pocas cosas molestan más a los contribuyentes que saber que su dinero no está siendo utilizando porque el Estado no tiene capacidad para gastarlo, ni siquiera en las obras de infraestructura que tanto necesitamos. Ante esa situación, cualquier persona razonable pensaría, si el Estado no tiene capacidad de gasto, entonces es mejor que deje ese dinero en nuestros bolsillos, nosotros sí sabremos gastarlo. Además, no creo que en tal escenario la recaudación estatal caería (un gran temor estatal), por el contrario creo que en lugar de ingresar como impuesto a la renta a las arcas estatales, entraría como impuesto al consumo, pero generando riqueza en el camino. Asimismo, creo que podría facilitar la ampliación de la base, que es lo que finalmente se requiere para aliviar la presión fiscal y fomentar aún más la inversión.

A manera de conclusión, podemos decir que en épocas de crisis, se puede optar por reactivar la economía vía gasto público (lo que requiere incrementar la recaudación) o vía gasto privado (lo que requiere reducir los impuesto), claramente en lo primero no hemos sido eficientes, entonces probemos lo segundo.

Las opiniones vertidas en este blog son estrictamente personales y en nada comprometen a las entidades a las cuales el autor se encuentra vinculado.

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17 pensamientos en “El problema del gasto público

  1. Sumamente interesante el artículo publicado. Las ideas en general deben ser expuestas desde cada punto de vista en particular, y en opinión propia estoy de acuerdo con ellas. El Estado, en muchas ocasiones, resulta ineficiente para administrar su presupuesto, y por lo que vemos también para ejecutarlo. Lo que me gustaría saber es si el presupuesto asignado para la compra de armamento, recientemente realizada, se encontró presupuestada y si dicho ministerio utilizó el presupuesto asignado para ello.

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  2. Tengo un par de comentarios: 1) Creo que las políticas anticiclicas de aumento de gasto público son las que han permitido a disipar “en parte” los efectos de la crisis internacional por que como bien mencionas, el modelo keynesiado se basa que la reactivación de la economía se debe al mayor nivel de consumo de la poblacion en la epocas de contraccion. En todo caso, ¿no sería mas peligroso esperar que las empresas privadas aumenten su nivel de gasto precisamente en epocas de tanta incertidumbre?, 2) sobre la ineficiencia del gasto público, quería mencionar que aplaudo la iniciativa del MEF en promoveer leyes como la 29230, que permite a las empresas privadas intercambiar impuesto a la renta por inversión en infraestructura pública. Darle al privado la responsabilidad de ver sus impuestos en obras públicas primero “licua” esas “ineficiencias” de los gobiernos de baja capacidad administrativa (y de procesos largos y direccionados) y a la vez permite al privado mejorar la relacion con las comunidades bajo la cual se desempeña.
    Pregunta: ¿que otras formas se pueden promoveer a que los gobiernos puedan ejecutar al maximos sus presupuestos anuales?

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  3. Muchas gracias por sus comentarios.

    En lo que respecta a las consultas de Adriana, los tanques tienen que haber sido comprados con el dinero del presupuesto del sector defensa el año pasado sin duda. El dato que no tengo es el nivel de gasto porcentual al que llegó el Ministerio de Defensa el año pasado. Lo claro es que experimentan mil trabas para poder comprar armas y equipos de todo tipo. Incluso Rafael Rey declaró recientemente que se tardaron 6 meses en poder obtener las autorizaciones estatales necesarias para poder comprar visores nocturnos para el VRAE.

    En lo que atañe al comentario y a las pregunta de Luis Felipe, estoy de acuerdo en que las políticas anticrisis implantadas por el MEF fueron acertadas en ese momento considerando la caja que el Estado tenía y que durante la primera mitad del 2008 estuvimos combatiendo un enemigo inexistente (la supuesta inflación cual Quijotes derribando gigantes que eran en realidad molino de viento) amarrando el gasto público. De otro lado, creo también que el BCR acertó en bajar la tasa de referencia y creo que incluso se demoró un poco más de la cuenta en hacerlo (es comprensible el miedo a poner el dinero barato en la calle, pero cuando sobra el dinero y se tiene mucha caja, eso es lo que debe hacerse).

    Mi idea es que en épocas de crisis el Estado puede hacer dos cosas (y nada impide que haga ambas a la vez). Primero, puede inyectar dinero a la economía mediante gasto público (para lo que la inversión en infraestructura es la mejor alternativa). Segundo, puede fomentar el gasto privado mediante la reducción de impuestos. Así, se gasta en ambos lados (en el privado y el público) y de esa manera se logra una reactivación más rápida. Ahora, si ya el Estado tiene la caja y no puede gastarla porque no tiene la capacidad para hacerlo, lo que debe es trasladar ese dinero a los privados mediante la reducción de impuestos, ¡hay que generar que la gente consuma y que se formalice!

    De otro lado, medidas como la de la Ley 29230 o los núcleos ejecutores son ciertamente muy acertadas. Permiten el gasto privado que es lo que queremos en estas épocas. De hecho creo que si se manejan correctamente, las áreas de responsabilidad social de las grandes empresas podrán hacer mucho en obras públicas ayudando así al Estado a gastar y subiendo de paso la popularidad del gobierno.

    Ahora, mi punto va a que las políticas keynesianas confían demasiado en la capacidad de gasto del Estado y eso parte de la creencia que el Estado es un administrador eficiente. La verdad es que, simplemente debido a su tamaño, no puede serlo. Así pasa que cuando hay caja, no pueda gastar lo que ha presupuestado -siempre será más burocrático que el privado- y cuando no hay caja, que se emita papel moneda para poder gastar (¡eso sí es catastrófico!). Las políticas keynesianos han costado miles de puntos de inflación y si bien alivian en el corto plazo, pasan una factura dura en el largo plazo (claro, son tentadoras para los que las imponen porque los pagan la factura son las generaciones futuras).

    En razón de eso, si el Estado no pudo gastar un tercio de su presupuesto en el 2009, que recolecte menos e incentive el gasto privado en el 2010. Que adopte medidas como la Ley 29230, que debe convertirse en un mecanismo de pago de impuestos útil y simple. Que fomente el gasto en educación (ese es el más importante) por ejemplo eliminando el impuesto a la renta de quinta categoría para las personas a las que una empresa les pague la obtención de un grado académico. ¡Resulta que pagarle una maestría a un empleado cuesta 30% más! ¡Absurdo! Justo lo que queremos es gente más preparada. Que las ganancias de capital no se graben.

    Así lo que lograremos es que el Estado por un lado gasté lo que puede gastar, pero que el resto del dinero no permanezca durmiente en nuestras arcas y que la economía también se reactive desde el sector privado. ¡Debemos aprovechar que estamos sobre cimientos sólidos a pesar del terremoto mundial!

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  4. Guillermo , bienvenido sea tu blog a la blogosfera .

    Estoy de acuerdo con casi todas tus tesis en el articulo .
    En una economia con la peruana que no ha llegado a entrar en recesion , salva el anho sobre cero , creo que tampoco es buena idea reducir los impuestos como herramienta anticiclica (que ya de por si la recaudacion es baja ) , que salga la economia de la desacelaracion por sus propios meritos . EL principal problema del sector publico del Peru es que no tiene capacidad para gastar bien .

    En economias en depresion ( crecimiento negativo y perspectivas de que contiue asi ) , el tema puede ser otro cantar por la famosa paradoja de la austeridad , bajas los impuestos pero la gente ahorra es excedente de ingreso disponible …puede haber argumentos para aumentar el gasto publico ..

    Aunque creo q

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  5. el tema mas critico es el monetario , el binomio “deuda -deflacion en las grandes depresiones ” del que habla Irving FIsher en su articulo de 1933 . Ante el desapalancamiento masivo del sector privado , el sector publico tiene que intervenir ( apalancandose ) comprando activos para que no se desplome el precio de estos y se caiga en la deflacion y de ahi empeora la situacion patrimonial de todos los privadoas …en los EEUU la inyeccion monetaria la han estado efectualdo con intervencion en el mercado de mortgage backed securities y compra de bonos largos del Tesoro . Creo que es un error , deberian de habnerse centrado en compras de bonos y acciones , publicos y privados , para no distorsional los preciops relativos de los activos .. pero eso es otro tema .

    Enhorabuna por abrir el blog que pinta bien.

    Saludos

    Ricardo

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  6. Me interesa mucho tu posición acerca de reorientar la estrategia reactivadora, pasando de aumentar el gasto público (para lo cual se requiere aumentar la presión tributaria) a un fomento del aumento del gasto privado (reduciendo la presión tributaria).

    La incapacidad del gobierno de gastar eficientemente (especialmente a nivel regional y local) con Ancash, Tacna e Ica como abanderados de esta ineficacia, sumado al hecho de que por falta de recursos el Estado no ha podido aumentar la base tributaria (aumentando el número de contribuyentes) sino que para recaudar más sencillamente presiona más a los contribuyentes ya existentes, asfixiandolos e impidiendo que inviertan más) parecen sustentar esta posición.

    En contra de esta posición, sin embargo, están los ejemplos de empresas sumamanrte lucrativas que no han logrado (o no les ha interesado) generar polos de desarrollo suficientemente activos en su lugar de operaciones, con algunas mineras como ejemplos (otras, en cambio, tienen magníficos programas sociales que son un ejemplo a seguir).

    Creo, finalmente, que si bien por el momento ninguna opción es perfecta, es más fácil corregir los errores del sector privado (que se deben en su mayor parte a ambición, egoismo y falta de visión a largo plazo) que entrenar al Estado y dotarlo de los recursos necesarios (económicos e intelectuales) para cumplir eficientemente el rol que debieran tener en un escensario de aumentar el gasto público.

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  7. Ricardo, Lucho, gracias por sus comentarios!!!

    Ricardo, en primer lugar gracias por la bienvenida a la blog esfera, yo sigo tu blog y tus columnas frecuentemente y coincido contigo habitualmente. Es para mí un honor que visites mi blog!

    En lo que se refiere a tu comentario, en el caso peruano felizmente no hemos entrado en depresión y este año debemos crecer a 5% si las cosas se hacen bien. Mi partida es que si bien la recaudación es pequeña, el Estado es muy grande, creo que debemos ver la forma de permitir que el privado gaste directamente en lugar del Estado.

    Sobre la idea de Irving Fisher acerca de la renuencia a gastar del privado ante una situación de depresión en la que se bajen los impuestos. Yo creo que si bien es una hipótesis correcta (porque en épocas de crisis “cash is king”) yo creo que la gente tarde o temprano termina gastando su dinero, porque al final lo ahorrará en alguna entidad que lo invertirá y así se reactiva la economía. Creo que el temor de Fisher es muy válido, pero sospecho que tarde o temprano la gente gastará su dinero y eso es mejor que el Estado keynesiano, pero tú punto es sumamente válido. Por lo demás concuerdo contigo en que el salvataje del gobierno americano ha sido malo, pero es otro tema.

    De otro lado, Lucho (como buen “Chicago”) está en lo correcto, desde mi punto de vista. Los privados, aún con sus defectos, serán siempre más eficientes que el Estado!

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  8. muy interesante, pero cómo podemos estar seguros que las personas gastarán el excedente que tengan al pagar menos impuestos? no es razonable suponer que en una situación de crisis, las personas tratarán de parquear el excedente a fin de protegerse contra despidos, etc.?

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  9. Freddy, gracias por tus comentario. Tu apreciación es sumamente válida, como bien indicó Ricardo en su comentario, el problema que indetificas es el que Irving Fisher (un genial económista americano que vivió y escribió durante la época de la Gran Depresión) señaló y es que los privados, cuando se les permite retener el dinero, lo ahorran y no lo gastan. En el caso del Perú como no estamos en depresión, ni siquiera en una recesión severa (de lo contrario no se esperaría un crecimiento de 5% este año) ese problema no se presentaría. La gente gasta lo que tiene porque está bajo la expectativa de invertir, además el mercado igual se mueve porque hay mucha informalidad. Por el contrario, bajar los impuestos puede permitirnos bajar el costo de la formalidad en lugar de presionar más a la masa fiscal crítica que es la que mantiene al Estado.

    Por último, en el Perú eso no sería nada grave, si el Estado no gasta porque no tiene capacidad y el privado no gasta (algo que no creo pasaría, pero en el supuesto negado) estaríamos igual.

    Sin perjuicio de esto, lo que afirmas sí se puede dar en una economía severamente en crisis (aunque no creo que de manera sostenible en el tiempo) la gente tarde o temprano gasta, yo creo que más temprano que tarde, pero esa duda es el argumento seductor para optar por políticas keynesinas. Yo sigo creyendo que en economías modernas la gente de una u otra manera a la larga gasta y reactiva siendo eso menos costoso que el Estado recaudando más o incrementando el déficit.

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  10. no tenía idea de la existencia de Fisher ni de su teoría, a mi me pareció algo de sentido común. no estoy seguro de que las personas gasten: el mundo está conectado; si las personas saben que en países vecinos se producen despidos, que los gobiernos rescatan bancos, etc., es razonable suponer que muchas de ellas serán cautelosas y en lugar de gastar simplemente parquearán el dinero.

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  11. Ningún ente público gastará todo lo asignado nunca debido a que la meta principal de todo burócrata es la próxima quincena. Lo único que los burócratas deben demostar (a su superior, también burócrata) para cobrar puntualmente es que han estado “muy ocupados” haciendo cualquier cosa. No importa que, pero debe haber estado haciendo, sinó corren el riesgo de ser despedidos y eso es inaceptable. Por este motivo es que siempre veremos que la burocracia (en este caso los Gobiernos Regionales) siempre gastará solamente el porcentaje necesario para demostrar que sus funcionarios han estado muy ocupados durante el ejercicio pasado. Siempre dirán que no han gastado todo debido a que, entre otras cosas, han estado cuidando el dinero de los contribuyentes evitando su despilfarro. Además siempre también le echarán la culpa a sus colegas burócratas de otras dependencias debido a que ellos también han estado cuidando el dinero de los contribuyentes trabando todo tramite para demostrarle al mundo que han estado muy ocupados y así sucesivamente. Por lo expuesto es que, independientemente del ente público al que nos refiramos, el rubro sueldos y salarios será el más grande, ya que siempre será necesario contar con el personal más calificado para cuidar los intereses de los contribuyentes. Después viene (para todo burócrata) eso del desarrollo, la salud, educación etc…

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  12. Gracias por sus comentarios.

    En lo que respecta al comentario de Freddy, entiendo el punto, pero no creo que existe riesgo es trasladar ese dinero al privado, porque en el peor de los caso lo ahorrará -que es lo mismo que ocurre cuando no se gasta en el Estado- sin embargo buscará formas de ahorro quizás más rentables. Además creo que en el Perú, por más conectados que estemos, la gente no está buscando refugios, prueba de eso es que el sector privado gastó casi el 100% de lo que se esperaba que gaste. La gente está regresando a las bolsas (en épocas de crisis hay oportunidades, miren a Warren Buffet), la construcción no para, los hipotecarios tampoco, en fin, creo que hay evidencia de la gente gastaría ese dinero en el Perú. Admito que en EE.UU. el punto es más complejo porque ahí si están padeciendo una crisis severa y hay un nivel de desempleo creciente que generá justamente que la gente tenga incentivos para ahorrar y no consumir.

    Sobre el comentario de Hugo, estoy de acuerdo con la idea de que las restricciones de sueldo en el Sector Público lo único que hacen es ahuyentar la gente más capaz y, de esa forma, se entorpece el funcionamiento del Estado.

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  13. Concuerdo en que el Estado, con énfasis en los Gobiernos Regionales, tiene gran dificultad para poder gastar el presupuesto asignado y en gastar adecuadamente, no en monumentos o adornos absurdos (como el monumento al árbitro de futbol, en Tumbes), esto es realmente crítico, sobre todo cuando la brecha en infraestructura en nuestro país es tan grande.

    Sin embargo, el Estado es capaz de asumir riesgos económicos que por sus características o rentabilidad no sean suficientemente atractivos para los particulares, pero productivos y generadores de bienestar social, en esos casos considero que es el Estado quien debe y puede gastar con mayor “facilidad” que los privados. En ese sentido el rol del Estado como instrumento para inyectar liquides a la economía no debe ser descartado en del todo.

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  14. Hola Guillermo:
    yo creo que la discusión entre Freddy y tú se resuelve viendo las cifras de inversión. Como diría un positivista, que sean los hechos los que decidan qué teoría es la correcta. Y por lo que he escuchado en las noticias sobre el gasto privado, muchas inversiones se paralizaron. Si esto es verdad, entonces un recorte en impuesto no hubiera impulsado el gasto. Por ello, recortar impuestos no habría significado automáticamente un mayor gasto de los privados. Por el contrario, si ambos, el Gobierno y el sector privado retraían su gasto, la crisis hubiera sido peor en el Perú.
    En épocas de crisis, yo creo que en la mayoría de la población se comporta como aversos al riesgo, por lo cual tenderán a ahorrar dada la incertidumbre sobre el futuro. Para testear esta hipótesis habría que revisar el comportamiento de la población en épocas de crisis. Yo estoy seguro que los economistas deben de haber producido bastante evidencia sobre estos temas y el MEF debe de haberlo estudiado.

    De otro lado, creo que el análisis sobre el gasto no debe ser visto en función al porcentaje que gasta cada órgano estatal en el año, sino en función al gasto relativo en función a los años, esto es, la tendencia. Puede ser que el porcentaje sea de 20% del presupuesto, pero si el año anterior fue de 10% ha habido un progreso en el gasto y más dinero en la economía. Y creo que la tendencia es que los porcentajes relativos año tras año se han ido incrementando. Si esto es así, una reducción de impuestos, además de que no te aseguraría que la población gaste efectivamente, podría haber afectado la política fiscal del Gobierno en épocas de crisis.
    De otro lado, en el largo plazo, no creo que el Gobierno le hubiera convenido, necesariamentente, eliminar impuestos. Asumiendo que los Gobiernos locales (GL) están aprendiendo a gastar bien, y que falta inversión pública en infraestructura, quitarle recursos podría significar que los GL se queden sin recursos cuando ya han aprendido a formular proyectos de inversión. Este argumento tampoco dice que debe mantenerse indefinidamente la tasa de los impuestos tal como están.
    Si mejora el nivel de recaudación, quizás, se deberían reducir los impuestos. Pero si en el corto plazo no se avisora una mejora en la recaudación, una reducción de las tasas impositivas no mejoraría necesariamente la recaudación.
    saludos,
    César

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  15. Iván, gracias por tu comentario. En efecto, hay actividades propias del Estado, que generan valor en una sociedad, tal como la seguridad por ejemplo. Mi propuesta no es una de cero Estado, sino una de reducción de impuestos para captar más masa critica y para permitir mayores niveles de consumo. Esto ante la incapacidad de los gobiernos locales para gastar, pero concuerdo en que el Estado, si realiza bien lo que le corresponde, genera bienestar.

    De otro lado, en respuesta a César, me parece muy aguda tu apreciación y entiendo que la formula de medición de eficiencia en el gasto hace parecer que hay una mejora sustancial, pero me parece que no a los niveles suficientes. De otro lado, las inversiones se han paralizado desde afuera, pero si bajamos los niveles de impuestos del hombre de a pie consumirá más. No olvidemos que el Perú no ha decrecido y se espera que este año crezcamos a 5%. Eso es más que el promedio mundial, que optimistamente se estima en cerca de 3%. Con eso me parece que la gente tiene incentivos para gastar. Los mercados hipotecarios aún son insuficientes para satisfacer la demanda, las construcciones no paran y las tiendas siguen abriendo. En el Perú la gente está consumiendo, dejarle más dinero en el bolsillo generará más gasto privado. Por último si no se gasta se ahorra y ese dinero llega a los Bancos (el sistema financiero es sólido en el Perú), así que se invertirá de todas formas, los bancos no tienen la plata sentada, tienen que salir a invertirla, de otra forma, les sale carísima.

    Sin embargo entiendo el temor de bajar los niveles de recaudación, pero creo que con menores tasas, más masa. Si uno baja el costo de la formalidad y aumenta sus beneficios, entonces la gente se desplazará al mercado formal. Yo creo que gran parte de nuestra posición sólida en la crisis pasada ha consistido en el alto nivel de informalidad que vive el Perú, dado que el informal está aislado del sistema por lo que los impactos de éste, si bien lo afectan, no lo hacen tan duramente como al formal.

    De otro lado, si es que queremos seguir con los mismo niveles de recaudación y viendo que no se gasta lo que se debe, entonces que se generen incentivos fiscales para las empresas que promuevan la capacitación, fomentemos la inversión en capital humano, investigación. No todo es obra pública, hay que construir industria, de otra forma este país no saldrá adelante y cuando se acaben los recursos naturales, que se terminarán tarde o temprano (no estaremos ahí para verlo) y no hayamos hecho industria, entonces sí estaremos en serios problemas.

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  16. Saludos Sr. Guillermo.
    He leído su artículo y lo felicito, y he constatado con alguans cifra que da el MEF, y es cierto que en algunas ocasiones no se llega ni al 30% de la ejecución de los presupuestos asignados. Pero me ha surgido una duda. Ese presupuesto que NO SE GASTA, a donde va?. Donde está? Qué hacen con el?, Donde lo guardan?. Gracias y espero su respuesta.

    Atentamente
    Eilard

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