Chile, los Chicago Boys, Sebastián Piñera y el nuevo panorama en Latino América

El domingo 17 de enero de 2010 será en adelante un día histórico para la República de Chile, pues se terminó con el gobierno de la Concertación tras 20 años y se regresó a un régimen de derecha democrática que no existía en Chile desde la elección de Jorge Alessandri en 1958. Años más tarde un senil Alessandri postularía nuevamente a la presidencia en los comicios de 1970, perdiendo –lamentablemente para los chilenos– frente a Salvador Allende por un escaso margen de 2%, contra todo pronóstico.

Recordemos que la Concertación de Partidos por la Democracia (antes, “Concertación de Partidos por el No”, y hoy conocida simplemente como “Concertación”) es una coalición de partidos políticos básicamente de centro izquierda e izquierda que nació como oposición al régimen dictatorial de Augusto Pinochet y triunfó en el Plebiscito de 1988, que terminó con el militarismo en Chile y significó el regreso a la democracia, que finalmente se dio en 1990 con el ascenso al poder de Patricio Aylwin.

Pinochet fue -como todos los dictadores- un tirano, sin embargo, su manejo de la economía fue la comprobación empírica del principio que Milton Friedman esgrimió en Capitalism and Freedom publicado en 1962, según el cual la libertad económica tarde o temprano nos conduce a la libertad política. En palabras de Friedman: “The kind of economic organization that provides economic freedom directly, namely, competitive capitalism, also promotes political freedom because it separates economic power from political power and in this way enables the one to offset the other” (en español: “La clase de organización económica que provee libertad económica directamente, llamada, capitalismo competitivo, también promueve la libertad política porque separa el poder económico del poder político y de esta manera permite que uno compense el otro”). Las experiencias en Chile, Taiwan y Korea del Sur confirman esta tesis.

La dictadura en Chile se instaló el 11 de setiembre de 1973, cuando el General Augusto Pinochet defenestró al presidente marxista Salvador Allende, un pésimo gobernante que había puesto a Chile al borde del colapso. Por aquellos años Chile tenía 600% de inflación, un déficit fiscal enorme y un gobierno gigante y brutalmente ineficiente. El golpe de Estado y el patricio suicidio han hecho que Allende sea recordado como un gran gobernante, un símbolo de la democracia, un egregio político y estadista, pero su gestión en realidad distó mucho de ser exitosa, más bien en sus 1,000 días de Gobierno se las ingenio para destrozar económicamente el país, haciéndolo transitar por la desastrosa senda del comunismo. Esto motivo que su gobierno sea insostenible y sirvió como caldo de cultivo para que se produzca el golpe de Estado.

Sin embargo, Pinochet y su Junta Militar tenían una sola agenda, eliminar el comunismo. Por lo demás, no tenían un plan de gobierno económico claro. Lo único claro de la Junta Militar es que fue lo suficientemente lúcida para darse cuenta de que las economías centralmente planificadas conducen a la más absoluta miseria. Una vez en el poder, Pinochet, al poco tiempo de asumir el mando, decidió entregarle las riendas de la economía chilena a los llamados Chicago Boys, un grupo de economistas chilenos (liderados por Sergio de Castro –un discípulo de Milton Friedman– y entre los que destacaba José Piñera, hermano mayor del actual presidente) que se habían formado en la Universidad de Chicago y eran adeptos de las políticas de la Escuela de Chicago  -que por esos años liderada por Milton Friedman y George Stigler– que tenían una propuesta central: la libertad individual y los mercados competitivos son el trayecto hacia el desarrollo. Sergio de Castro y algunos de otros de los Chicago Boys habían publicado por esos años “El Ladrillo”, una propuesta para poner en práctica las ideas de la Escuela de Chicago en Chile. Este documento, como bien afirmó Eliodoro Matte –otro de los Chicago Boys– “(…) ofrecía una alternativa a los errados caminos que habían puesto en práctica los gobiernos de América Latina” y “(…) destrozó el cristal que rodeaba el establishment chileno”.

Estos economistas eran especialmente cercanos al gran economista de la Escuela de Chicago, Arnold Harberger (curiosamente, casado con una chilena), del que se dice incluso fue quien finalmente convenció a Milton Friedman para que asesorase a este equipo de brillantes jóvenes en su tarea de rescatar a Chile de la miseria económica en la que el gobierno comunista de Allende lo había hundido. Asesorar al gobierno militar de los chilenos debe haber sido una decisión difícil para Friedman, un defensor de la libertad, fue durísimamente criticado por eso, pero emprendió la empresa consciente de que ese sería el primer paso para derrocar los gobiernos militares en América Latina. No olvidemos que las dictaduras estaban muy de moda en Latino América en los setenta, Castro ya estaba instalado impartiendo miseria en Cuba hace un buen tiempo, en Perú tuvimos la desgracia de caer en las manos de Velazco Alvarado, Banzer en Bolivia, Alfredo Stroessner en Paraguay, Videla en Argentina, João Baptista de Oliveira Figueredo en Brasil, ¡dictadores por todos lados! En esa coyuntura, la idea detrás de los Chicago Boys y la Escuela de Chicago era que, a la larga, un modelo de libre mercado en la economía impulsaría una demanda por un modelo político democrático. Como efectivamente ocurrió.

Una vez que los Chicago Boys tomaron las riendas de la economía, pusieron en práctica muchas de las recetas de la Escuela de Chicago, esto en un momento en que aún no se había dado la Revolución de Reagan y Thatcher –The Reagan-Thatcher Revolution– (que en realidad para mí debería haberse llamado la Friedman Revolution, pues consistió en poner en practica las ideas de éste). Las principales políticas impuestas por éstos consistieron reformar el sistemas tributario, flexibilizar el mercado laboral, eliminar los controles de precios y de tasas de interés, permitir el libre ingreso de inversiones y divisas, liberación de aranceles, recorte del gasto público (por aquel entonces grosero), eliminar el déficit, dotar de independencia al Banco Central, la reducción de las empresas públicas y eliminación de los bancos estatales, la reforma del sistema de pensiones al privado, entre otras muchas medidas acertadas.

Aquí recalcó una vez más que no debe perderse de vista la lucidez envidiable con la que los Chicago Boys impusieron estas políticas en un momento en que el mundo aún sufría los estragos del New Deal y en el que las políticas intervencionistas de los discípulos de Keynes estaban en pleno furor en occidente y, peor aún, cuando al otro lado del muro la desgracia comunista aún no había sido desnudada y era todavía una amenaza latente para la humanidad.

El resultado del manejo de los Chicago Boys fue denominado “el milagro chileno”. Un país pujante en lo económico, creciendo a niveles cercanos al 8% por año (salvo por el shock de 1975 y la crisis mundial desatada a inicios de los ochenta, que hizo que Chile coqueteé brevemente con el keynesianismo, volviendo rápidamente a la cordura, bajo la guía de Hernán Büchi, curiosamente un Chicago Boy de Columbia), sentándose así las bases para un crecimiento impactante durante la década de los noventa y estando hoy considerada como una de las economías más libres del mundo y ciertamente una de las más desarrolladas de América del Sur. Estas medidas fueron luego adoptadas –tardíamente– por muchos de los países sudamericanos, con resultados singularmente exitosos, por eso me parecen absurdas las criticas a las recetas planteadas por la Escuela de Chicago a la luz de los números que la respaldan, Chile es un fantástico ejemplo, como bien indicó Gary Becker –actual líder de esa escuela– en su artículo “Latin America Owes a Lot to Its “Chicago Boys””, publicado en Business Week en junio de 1997. El milagro chileno habla por sí solo, un crecimiento de 7% anual entre 1976 y 1980 y un despegue increíble luego de la crisis de inicios de los ochenta que permitió un crecimiento sostenido a un ritmo cercano al 8% anual entre 1986 y 1998, mientras el resto de Latino América estuvo desmoronada durante la década de los ochenta a inicios de los noventa gracias a los modelos intervencionistas que para entonces ya estaban pasando su gigantesca factura inflacionaria. Lo grande en Chile fue que a pesar de la salida del dictador y la victoria de la izquierda, las semillas plantadas por los Chicago Boys ya habían dado sus frutos y cambiar de política económica en ese momento era inviable. Desde 1990 la Concertación tuvo el poder en Chile y si bien sus políticas e ideales son contrarios a mis creencias, por lo menos tuvieron la suficiente inteligencia de mantener durante los noventa –en lo esencial– el modelo impuesto por los Chicago Boys. Evidentemente, tendrían que haber sido muy ineptos para cambiarlo cuando funcionaba tan bien. De otro lado, bajo su regencia la democracia chilena obtuvo una lozanía que había perdido al volver a tener un gobierno elegido en las urnas y no erguido por los tanques. La alternancia fortalece las democracias.

Sin embargo, como bien anotó el siempre acertado Ricardo V. Lago en su blog El Nuevo Sol, post “¿Piñera o Frei?”: “La concertación se estrenó en 1990 con Patricio Aylwin cómo un soplo de viento fresco y de cambio de régimen del autoritarismo a la democracia. Después de dos décadas en el poder y cuatro presidencias apoltronados en el machito, han “cartelizado” la política para perpetuarse y se han desviado de la democracia interna: Frei se debió ver las caras en una primaria con Enriquez-Ominami como mandan los cánones.

La alianza de democristianos y socialistas se ha convertido en una especie de OPEP electoral qué, cómo todo monopolista, en cada gobierno sucesivo entrega a los gobernados menos cantidad y peor calidad de “servicio público” a un costo cada vez más alto. Lo que fue el nuevo régimen se ha convertido en el “nuevo establishment”, cómo es inevitable en todo proceso humano de poder prolongado. Lo que fue primigenio viento fresco ha devenido en aire estático y calenturiento. El nuevo régimen de la esperanza de ayer ha envejecido con la autocomplacencia, el clientelismo y el patronazgo”.

Sumándole a eso que en la última década la Concertación empezó a trastocar el modelo económico con políticas intervencionistas, lo que generó que Chile reduzca su crecimiento a tasas muy por debajo de las que tuvo en los noventas.

Los chilenos han sido sabios al optar por la alternancia y elegir un gobernante de derecha para que los guíe. Sebatian Piñera es un liberal que, además de ser un empresario sumamente exitoso –su fortuna personal se calcula en más de mil doscientos millones de Dólares de los EE.UU., sin contar la ganancia que la venta de las acciones de LAN Chile que debe concretarse en estos días le generará–, es un académico de primera, es Doctor (Ph.D.) en Economía por la Universidad de Harvard y ha sido profesor en la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y Universidad Adolfo Ibañez. También tiene experiencia política, ha sido senador y fue candidato presidencial en las elecciones pasadas, perdiendo ante la sorprendente e increíblemente popular Michelle Bachelet.

Para remate, su comisión de macroeconomía es un cuadro de lujo que cuenta con el gran economista chileno Felipe Larraín como coordinador (sobre la comisión macroeconómica de Piñera recomiendo el post “Sebastian Piñera elevará el listón en la política económica” publicado por Ricardo V. Lago en su blog El Nuevo Sol).

Se estima que las políticas de Piñera consistirán en flexibilizar el mercado laboral, dar incentivos tributarios en áreas claves como investigación, educación y salud. Dar bonos de capacitación a los trabajadores. Es decir, mucha inversión en capital humano, ahí está el desarrollo de un país. Además de repotenciar las mypes mediante normas favorables, concesionar obras públicas, dotar de autonomía al Sistema de Empresas Públicas, entre otras medidas ideales para promover el desarrollo.

En palabras de Larraín: “Es perfectamente factible aumentar la productividad en 1,5% anual, alrededor de la mitad de lo que Chile logró entre 1986 y 1997. Los pilares aquí serán: reformar el Estado, potenciando la Alta Dirección Pública y el sistema de evaluación social de inversiones, modernizando las empresas públicas y transformando el Sistema de Empresas Públicas en un ente autónomo; promover la ciencia e innovación, simplificando y extendiendo el incentivo tributario a la investigación y desarrollo; apoyar el emprendimiento, reduciendo el número de trámites y el tiempo necesario para abrir un negocio, y modernizando la ley de quiebras; promover la mayor competencia en los mercados, y mejorar de verdad la calidad de nuestra educación” (al respecto ver: “Programa Económico para el Cambio”).

La elección de Sebástian Piñeira es una gran noticia para la región y genera que la cuenca del pacífico finalmente retorne por el sendero correcto de gobiernos que respetan la libertad económica y dejan que las personas a través de los mercados sean libres de elegir, siendo esa libertad la que conduce al desarrollo.

Hoy Colombia, Perú, México, Honduras, Panamá y ahora Chile tienen gobiernos de derecha económica, por lo que la Cuenca del Pacífico ha virado finalmente en la dirección correcta. Pronto Brasil, si los brasileños no desaprovechan la oportunidad, debería hacer lo propio. A esto debemos sumarle nuestras plegarias para que en nuestro Perú no suceda un disparate en el 2011. Al otro lado, Chavez se está aislando del mundo mientras desmorona Venezuela y trata de crear distracciones para que el caos en el que ha sumido al petrolero país pase desapercibido. Le ha dicho a Piñeira que no se meta con él, ha afirmado que el terremoto de Haíti es un “(…) claro resultado de una prueba de la Marina estadounidense” y, “lucidamente” ha sostenido que el Bolívar vivirá “una devaluación reevaluadora”. Seguramente el 30% de inflación, escases de agua y racionamiento de electricidad que están padeciendo nuestros hermanos venezolanos, entre otras desgracias, encuentren su explicación en alguna “lógica razón” de esa índole. En todo caso, lo positivo es que conforme la amenaza chavista se va desinflando, sus satélites pierden liquidez y con eso perderán popularidad. Si a eso le sumamos una Argentina que tarde o temprano debería regresar a la cordura, se generaría mucha estabilidad en Latino América en una coyuntura dura en la que si bien el mundo sale lentamente de una crisis, se presentan grandes oportunidades para que nuestra región asuma un rol más importante en la economía mundial. Las crisis traen consigo oportunidades y parece que las cosas en Latino América finalmente están siendo manejadas con sensatez como para aprovecharlas. ¡Esto es una buena noticia!

Las opiniones vertidas en este blog son estrictamente personales y en nada comprometen a las entidades a las cuales el autor se encuentra vinculado.

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16 pensamientos en “Chile, los Chicago Boys, Sebastián Piñera y el nuevo panorama en Latino América

  1. Guillermo,
    Que opinas de las críticas al modelo neoliberal que lo que genera es una mayor desigualdad de los ingresos, es decir el rico es mas rico y los pobres cada vez mas pobres.
    De otro lado, si bien es bueno que señales los beneficios de la política aplicada por Chile, es bueno tambien señalar que problemas el sistema ha traido, tenemos por ejemplo el gran problema del sistema de Educacion (totalmente segmentado entre los que mas tienen y los que menos), al igual que su sistema de salud.

    Saludos,
    LF

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  2. Guillermo,
    Que bueno lo de tu blog.
    Algunos Comentarios:
    1.-La crítica de la Concertación a la dictadura de Pinochet no implica dejar de criticar el mal Gobierno de Allende (Muchos de la Concertación critican a Allende)
    2.- Chile es un caso distinto a los países que señalas en el último párrafo.
    La política económica no va a cambiar sustancialmente . O crees q si?

    Creo q lo más destacable es que en democracia resulta fundamental alternar el poder y 20 años de la Concertación….Por otro lado, en esa derecha chilena estan juntos liberales y conservadores, pero ese ya es otro debate…

    Un abrazo y suerte con el blog,

    JR

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  3. Luis Felipe, Jeffrey, gracias por sus comentarios.

    Luis Felipe, me parece súper trascendente la pregutna. En primer lugar, creo que la crítica al modelo de libre mercado es infundada. La desigualdad se genera naturalmente en una sociedad en donde se promueva la libertad (que es un valor contrapuesto a la igualdad), mientras más libres seamos, más desiguales. Sin embargo, la crítica al modelo parte por la eterna discusión entre equidad o eficiencia. Si se prefiere la equidad, habrás menos para repartir en partes más iguales en la sociedad, si se prefiere la eficiencia, entonces habrás más que repartir y, en mi opinión, todos estarán mejor, pero habrán los que tengan la envidía de preferir que los que tienen más (que en esos sistemas son los que generan la riqueza) se quedan con esas ganancias. En un sistema donde se prefiere la equidad, vía redistribución, se desincentiva la generación de riqueza y se fometa la migración de talento a sociedades más libres.

    De otro lado, sobre el modelo educativo y de salud chileno, creo que no son tan malos como el peruano, pero curiosamente ahí apunta el plan de Piñeira en primer orden, inversión en capital humano, así que tienen el problema en el radar y creo que lo atacaran desde el saque. El sistema de salud es más complicado, el Estado participando ahí no siempre es la mejor opción. A medida que la economía crece los sistemas privados de salud mejoran, eso creo qeu pasará y ha pasado en Chile, quizás no tanto como en sus otros sectores.

    Sobre lo dicho por mi gran amigo Jeffrey (un analista político de lujo que espero participe seguido en este blog), creo lo siguiente:

    1. No creo qeu la concertación sea crítica de Allende en general, claro como colisión, hay quienes sí lo critican, pero su postura general no me parece lo suficientemente crítica a un gobierno desastrozo.
    2. La critica a la dictadura me parece justificada como gobierno no democrático (como crítica a cualquier tiranía), pero el plan económico impecable. Tanto que sentó las bases para un modelo que funciona como ejemplo en Latino América.
    3. Chile sí es un caso distinto porque ha madurado mucho económica y políticamente. Colombia tiene una guerra interna terrible, Panamá es un modelo aparte, Perú es mucho más variopinto, pero creo que independientemente de las caracteriscas, el modelo chileno ha funcionado en el resto de Latino América.

    De acuerdo con que la alternancia fortalece la democracia.

    En la derecha chilena están los liberales y los conservadores porque ambos creen en la libertad económica. En la izquierda están los socialistas, progresistas y comunistas, porque entienden al final que atomizar el espectro político es reducir las posibilidades de que una gran tendencia gobierne. eso pasa igual en eeuu y en cualquier democracia civilizada y moderna (en el Perú no por supuesto).

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  4. Guillermo:

    Es interesante la manera en que presentas tus ideas liberales. Aprovecho para pedirte tus comentarios sobre la separación del poder político del económico que mencionas en el artículo, a propósito de la crisis que se viene atravesando el sistema (aunque algunos no lo acepten) y como estas libertades (económica y politica) se relacionan con el poder de las grandes corporaciones (wall street)

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  5. Tito, muchas gracias por tu comentario.

    Yo creo que la separación del poder político y el económico viene dada por el mercado. Mientras haya libre tránsito de bienes, capitales y personas difícilmente se concentren ambos poderes.

    Sobre la cómo es que estas libertades han sido tratadas en la crisis, puedes encontrar algo en mi último post. Yo sí creo que esto es una crisis del sistema, pero creo que se dio porque la libertad implica cierto nivel de resposabilidad, que genera que el que rompa los platos, los pague. Si el Estado genera una regla de “too big to fail” (muy grande para caer), entonces los incentivos son muy perversos. Para un liberal como yo, la libertad económica implica que en una situación de crisis, se deje al mercado actuar y no se intervenga.

    Una cosa es la libertad política (elegir a los gobernantes) y otra la libertad económica (poder decidir que hacer con mi capital -de todo tipo, humano incluido y cuando de ese patrimonio le tengo que dar al Estado). El problema es cuando la primera sujeta el resultado de la otra y creo que eso pasa en todo el mundo con demasiada frecuencia y fue lo que pasó en esta crisis.

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  6. Hola Guillermo, felicitaciones por el blog. Sobre todo por reivindicar los principios liberales en la economía, la moral y en la sociedad.

    Sobre lo de Chile, es claro que brinda ejemplos concretos sobre cosas que una sociedad debe hacer para acabar con los lastres de la corrupción, la incompetencia administrativa, y la misera económica. Pero eso no interesa para muchos por acá: están enceguidos voluntariamente u obnubilados por lo que el gran Revel denominó “el engaño ideológico” (una dispensa de pensar y de asumir responsabilidades). ¿Te gustan los textos de Jean François Revel? A mí me parece un gran pensador liberal.

    Lo que cabe criticar en Chile es que se mantenga cierto militarismo y algunos rezagos de la época de Pinochet (poca integración con el resto de Sudamérica).

    Coincido con la cita de Milton Friedman en Capitalism and Freedom. El mercado es una de las mejores formas de descentralizar el poder y llevarlo a la sociedad civil antes que fortalecer a los monopolios políticos y económicos. Las sociedades que salieron del comunismo en Europa del Este son un ejemplo patente de los efectos devastadores del totalitarismo: anula la iniciativa personal y genera personas con una noción policíaca del Estado y sociedad.

    ¿Qué te parece el caso de China? El profesor Wang Zhengxu, experto del Instituto de Políticas de China de la Universidad de Nottingham, sostiene que en el 2049, cuando China cumpla un siglo de fundación de la República Popular, habrá optado por la democracia como sistema político. Tal afirmación radica en la evidencia histórica de que cuando un país experimenta un desarrollo económico continuo al menos por 20 o 30 años, los ciudadanos ya no solo se preocupan por satisfacer sus necesidades básicas, sino también empiezan a demandar una mayor participación en la toma de decisiones políticas

    Ya extendió mucho el mensaje.

    Un abrazo,

    Fernando

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  7. Fernando, mil gracias por visitar el blog y por tus felicitaciones. Los textos de Revel son muy buenos. Él habla de las democraduras y las dictablandas, que son los régímenes dictadoriales disfrazados de democráticos, como el chavista o en su momento en de Fuimori.

    Es cierto que Chile tiene una tendencia al militarismo reprochable, pero es un mal latinoamericano y no sólo chileno. Chavez compra armas desmesuradamente (bueno él es un desmedido), Colombia no puede evitar hacerlo y el resto de la región no se queda atrás.

    Sobre China, coincido con Zhengxu y los varios otros que señalan que la receta de Friedman los guiará finalmente a la democracia.

    Espero contar con tus lúcidos comentarios seguido.

    Un abrazo,

    Guillermo

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  8. Muy interesante su publicación, es muy explícita; yo pediría que ud tenga más confianza en nuestro país y a la vez se reconociera en otra publicación lo que muchos Peruanos ingnoran, el trabajo del Presidente Fujimori por el Perú, y es que desde su gobierno se inició la Apertura Económica vigente hasta nuestros días, Fujimori antítesis a gobiernos comunistas salvó nuestro país, y todo consagrado mediante nuestra Constitución de 1993; Fujimori no llega ni al 1% de los delitos que se le imputaban a Pinochet, no se ha comprobado fehacientemene que el Estado Peruano durante su gobierno haya iniciado una política de exterminio, muy por el contrario se apoyó a nuestra Fuerza Armada, Rondas Campesinas, Jueces sin rostro y la mejor prueba es tener a Abimael Guzman vivo y preso de por vida…

    Además le decía que tenga ud más confianza en nuestro país porque el antisistema, el sr Humala es inviable… ahi están las encuetas la lideran Castañeda Lossio, Keiko Fujimori, Alejandro Toledo, juntos suman más del 55% del electorado, el Sr Humala es una amenaza sí, pero el pueblo se ha dado cuenta que es chavista, felizmente el Fujimorismo también le resta votos en ‘sectores populares’

    Lo importante es que el gobierno que entre el próximo año siga la misma línea económica iniciada por el Presidente Fujimori, solo así teniendo este rumbo alcanzaremos el desarrollo, tal como lo está alcanzado Chile, aquí en Suramérica.

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  9. Que buen artículo Guillermo, yo tengo una duda y quisiera que por favor me explique, que significado tiene: ‘La libertad económica tarde o temprano nos conduce a la libertad política’
    gracias

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    • Esa es una tesis de Milton Friedman, la teoría señala que la libertad económica nos conduce a la libertad política, porque una vez que la gente puede decidir qué comprar, dónde vivir, en qué gastar sus recursos, poco a poco tenderá a querer eligir quién los gobierna. Ese es claramente el fenómeno que se dio en Chile y se está dando en China.

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  10. Estimado Guillermo
    quisiera saber cual es tu opinión respecto del actual momento que envuelve a Chile. cuando se ha “destapado la olla” y la gente se ha dado cuenta de las desigualdades que hemos vivido durante décadas en Educación, salud y distribución de las riquezas.
    gracias, saludos.
    Eduard Wormald
    Antofagasta Chile

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  11. Interesante el articulo pero muy manipulado como todo lo de la derecha y lo de la izquierda. Adicional el tiempo no te dio la razón en algunas criticas con respecto algunos gobiernos de la actualidad.

    La alta inflación en la época del gobierno de salvador allende fue producto de su gasto público y la impresión desmedida de dinero. Pero adicional también estuvo inmerso el sabotaje constante del mejor presidente de los estados unidos en su historia, el señor Richard Nixon.

    Tambien te falto mencionar que la inflación fue muy alta en la época de la dictadura de pinochet(746,2% Aprox) y las medidas tomadas inicialmente fueron extremistas algo que olvidaste manifestar en el articulo.

    Chile salio adelante algo que aplaudo y reconozco pero las medidas, tomadas en 1986 fueron menos ortodoxas y de mayor fruto.

    Manifiesto que chile es una gran economía pero tiene su Pib muy concentrado en algunos sectores algo que economicamente es muy riesgoso.

    Para finalizar manifiesto que la liberación de los mercados es buena pero no tanta o a caso que opinión tienes de gobiernos como George Wush y Richard Nixon que apoyaron estas propuestas?.

    Saludo

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  12. Me gusta las grandes omisiones y como has desvirtuado la historia, para lograr pintar un bello lienzo publicitario. te felicito, debes de estar contento de haber crecido en una burbuja ideológica.

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