¡Oído a la música! Adiós a El Veco…

Ayer regresaba de la oficina y me entristeció pensar que nunca más me acompañará en la radio Emilio Lafferranderie, más popularmente  conocido como “El Veco”. Nunca lo vi en persona, pero pasa con algunas figuras que nos acompañan desde la infancia, que uno siente que lo conoció y de toda la vida.

Por ello, por más que me he alejado un poco de los deportes en los últimos años (salvo por el tenis), siento una gran pena por la partida de El Veco, que en los últimos años era, junto con mis amigos Rodrigo Morales (una enciclopedia sobre fútbol) Luis A. Peschiera (un gran conocedor de tenis), una de las pocas fuentes de información sobre el acontecer deportivo mundial a la que recurría con frecuencia.

Creo que muchas generaciones crecimos viendo y escuchando a El Veco, yo recuerdo haber tenido un desmedido interés por el fútbol desde finales de los ochenta hasta principios del nuevo siglo (me pasó lo mismo por el basquetbol con la llegada de la televisión por cable al Perú, pero por mucho menos tiempo) y siempre era obligado para mí ver su segmento deportivo en el noticiero “24 Horas”, leer sus columnas o  escucharlo en mi radio a pilas durante los apagones de finales de los ochenta y principios de los noventa. Incluso hice  un poco de periodismo deportivo radial a inicios de mi época universitaria y ahí pude apreciar que El Veco era un referente obligado. Fue un periodista de la vieja guardia,  de una extirpe hoy extinta, particularmente en el ámbito deportivo. Para empezar era culto, aficionado a al tango y a la opera, alguna vez dijo “(…) yo creo que no se puede vivir un triunfo tan intenso como en Aída de Verdi, un compositor tan visceral y que saca las notas del alma”. ¡Muy cierto!

Sabía de todos los deportes, no era sólo un comentarista de fútbol, de los que en el Perú hay muchos y muy malos (salvo por Daniel Peredo, el resto me parecen muy mediocres). Era una enciclopedia viva en el terreno deportivo, sus comentarios sobre box siempre me encantaron. Además era un fantástico escritor, dotado de una prosa elegante y divertida a la vez. Sus columnas son prueba de que siempre arrastró el lápiz con clase y sus metáforas evidencia de su cultura. El tipo era un lujo de periodista deportivo, fue en grande de Sudamérica, no por nada fue editor general del Gráfico en Argentina. Me alegra que le hayan hecho un reconocimiento en vida hace poco, merecido, muy merecido.

Además tenía esa virtud de los grandes comunicadores de hacer  despertar siempre un sentimiento en el oyente o el lector, sin necesariamente ser un tipo ácido o hepático, sin perder la categoría que lo acompañó durante los años.

Era además un maestro de las notas, de los artículos, formado en la escuela del gran Borocotó, era un convencido de que “si una nota no puede despertar una risa o una lágrima no sirve”. Solía decir “no hay nota terminada, sólo entregada” y que “la última frase de una nota siempre tiene que dejar algo”. Un consejo que trato de seguir en las mías.

Tenía un sentido del humor maravilloso, contaba chistes muy malos, de esos que son tan malos que dan risa, y los contaba con particular gracia. Además, era un ciudadano del mundo, viajo mucho y decidió vivir en el Perú. En la su última entrevista que concedió dijo “No me voy del Perú, tengo mi cama eterna reservada. Estaré en el Parque del Recuerdo junto a mi esposa, Lolo Fernández, Toto Terry y Juan Joya Cordero, así que de noche vamos a conversar largo y tendido, más tendidos que nunca”.

Utilizó siempre frases geniales que calaron en el pueblo, nadie nunca olvidará sus inconfundibles “oído a la música”, “ojo al piojo”, entre tantas otras.

Me entristece mucho su partida y ciertamente, como la mía, varias generaciones lo extrañaremos.

Las opiniones vertidas en este blog  son estrictamente personales y en nada comprometen a las entidades a las cuales el autor se encuentra vinculado.

Share

Anuncios

2 pensamientos en “¡Oído a la música! Adiós a El Veco…

  1. Eso de que era una enciclopedia viva es cierto. Tuve la suerte de conocerlo brevemente circa 1985. Un día me llamaron porque El Veco me quería entrevistar, debido a mi paso por la comisión reorganizadora del waterpolo peruano de esa época. Comencé la entrevista nervioso, sudando y completamente tartamudo. Le bastaron 2 minutos para tranquilizarme mientras nos transportaba (a sus oyentes y a mí) por la historia del waterpolo sudamericano y nacional. Durante esa entrevista aprendí más que todo lo que sabía hasta la fecha del deporte que debía impulsar. Al terminar, quedé tan impresionado por su capacidad, sencillez y don de gente que salí disparado a transformar el waterpolo peruano. El Perú ha perdido a una gran persona.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s