¡Mal Piñera!

Hace un par de semanas estuve con unos amigos chilenos en El Salvador y les pregunté cómo había quedado Chile luego del lamentable terremoto que padecieron. “Con tres por ciento más de impuesto a la renta empresarial” me respondió uno de ellos. Es que aunque parezca increíble, Piñera, un gobernante de derecha ha decido capear el desastre sufrido por Chile mediante un alza “temporal” de impuestos a las empresas (nada más definitivo en materia estatal que una medida temporal).

Los lectores de este blog habrán leído más de un elogio de mi parte a Sebastián Piñera, pero hoy leerán una crítica, y no por matar a algún poeta durante un discurso o por darle vida a un personaje literario hablando de él como si hubiese sido de carné y hueso, sino por adoptar medidas contrarías nocivas para Chile y, lo que es peor, para la región.

Debo empezar diciendo que no creo haberme equivocado al decir que la derrota de la Concertación era lo mejor que le ha podido pasar a Chile y que Piñera fue un candidato de fuste que se enfrentó a la maquinaria ineficiente pero poderosa que era la enquistada Concertación. Su campaña fue brillante y permitió a los chilenos desalojar a la izquierda que hace 10 años venía haciendo un pésimo trabajo. Sin embargo, esta decisión de subir el impuesto a la renta, como liberal que soy, me repele. Cierto es que los gobiernos liberales algunas veces han adoptado medidas que lindan con las socialistas y que eso no los convierte necesariamente en gobiernos de esa clase, pero también es cierto que nada justifica la medida adoptada por Piñera.

Esta medida ha sorprendido a todos, es más propia de la Concertación que de la Coalición para el Cambio (nombre que la Alianza de los partidos de centro derecha adoptó para la campaña), y me huele a que ha sido más una decisión presidencial impuesto más que un acuerdo del gabinete. No me imagino a Cristián Larroulet Vignau (Secretario General de la Presidencia) o a Juan Andrés Fontaine (Ministro de Economía) promoviendo un alza de impuestos a las empresas. Más aún cuando el socio del primero, el súper conocido Hernán Büchi –que fue quien debió desalojar a la Concertación muchos años atrás, pero se puso trabas el mismo en su campaña electoral en los noventa, a lo Mario Vargas Llosa en Perú–  ha sido tan crítico con la medida.

Hernan Büchi ex-Ministro de Hacienda de Chile y Consultor del Instituto Libertad y Desarrollo

Que ésta haya sido una decisión impuesta por Piñera no es sorprendente. Quienes conocen a Piñera lo califican como un gran emprendedor, optimista e incansable, pero a la vez soberbio, que no tolera las discusiones, acostumbrado más a mandar que a delegar. Así lo describen Andrés Allamand y Marcela Cubillos, dos miembros importantes de la Alianza y parte del equipo de campaña de Piñera, en su testimonio “La Estrella y El Arco Iris – Cómo, después de 20 años, fue derrotada la Concertación”, que es un libro que todo latinoamericano debería leer.

Desde una óptica individual espero no haberme confundido con Piñera pasando a un populista por liberal, pero debo darle aún tiempo antes de ser tan crítico. Lo cierto es que mi entusiasmo inicial por encontrar en él un líder liberal en la región que se enfrente al chavismo ante la salida inminente de Alvaro Uribe en Colombia y la tibieza del resto de gobernantes frente al tirano venezolano se ha ido diluyendo. Sin embargo, debo reconocer que su gabinete me sigue pareciendo un lujo, que su aproximación a la política exterior con Perú es mucho mejor que la de la Concertación y que los chilenos no se han equivocado al elegirlo, a pesar de esta medida bárbara. Así y todo era su mejor alternativa. Frei hubiese sido una tragedia, su gobierno fue pésimo, sobretodo en lo referido al manejo de la crisis asiática.

Ahora, algún lector se preguntará por qué critico tanto la medida. Pues bien, en primer lugar yo creo que el impuesto a la renta es la peor forma de financiamiento por la que puede optar el Estado, pues desincentiva la generación de riqueza y genera o desempleo, porque limita la productividad de las empresas y/o el alza de precios, porque estas trasladan ese sobrecosto que es el impuesto a los consumidores. Suena bien decir que los empresarios pagarán más impuestos, lo curioso es que hay que pensar de dónde saldrá ese dinero. No olvidemos que mientras más de lo que una persona produce pueda es tomado por el Estado, menos querrá producir y más tiempo gastará en ver la forma de evitar el pago de impuestos. Mucho mejores que los impuestos a la renta son los que graban el consumo, que no generan esta distorsión de manera tan directa. Sin embargo cierto es que en todo el mundo existe el impuesto a la renta, la pregunta es si en Chile era el momento para subirla. La respuesta es no. Como bien ha indicado Hernán Büchi, sin duda uno de los economistas más renombrados de esta parte del globo, no había necesidad en Chile para subir el impuesto a la renta.

Como bien apunta Büchi en más de uno de sus artículos en La Tercera y El Mercurio, “[e]l Fisco, más allá de las dudas sobre la certeza de sus cifras de ahorro en el pasado, tiene recursos y poco deuda. Una emergencia como esta es la oportunidad para usar esta holgura. Si no es ahora, ¿cuándo?”.  Lo más grave según Büchi está además en el plano político. “Veinte años de gobierno de la Concertación deterioraron nuestra capacidad de superar la pobreza. El esfuerzo de muchos impidió que el proceso se acelerara más, siguiendo el camino políticamente fácil y acorde con su ideología. Sería un mal presagio que las primeras medidas de un gobierno que debía marcar un cambio en este aspecto se iniciaran por el mismo camino” ha señalado.

Además, como bien ha indicado Aldo Mariátegui en su columna en Correo titulada “Ese Piñera es un hueso”, Chile no necesitaba recurrir a este mecanismo para financiar su salida del desastre, bien pudo deshacerse de activos estatales o limitar el gasto en armamento. En esto también concuerda Büchi, quien ha dicho que: “El uso de reservas y la venta de activos pueden ser un complemento para paliar los efectos de un terremoto donde el Gobierno ayuda a los pobres”.

En todo caso, estoy sorprendido ingratamente por esta decisión del gobierno de Piñera. Esto le hace daño a la región, si los gobiernos de derecha suben los impuestos, entonces, ¿cuál es la diferencia con los de la izquierda? Los impuestos sirven para financiar al Estado y mientras más impuestos, el Estado tenderá a ser más grande y mientras más grande, más ineficiente, eso es una regla.

Yo en materia fiscal esto estoy con Friedman quien decía: “I favor tax reductions under any circumstances, for any excuse, for any reason, at any time” (algo como: “Yo favorezco las reducciones de impuestos, por cualquier excusa, por cualquier razón, en cualquier momento”).  Por esto digo: ¡Mal Piñera!

Las opiniones vertidas en este blog  son estrictamente personales y en nada comprometen a las entidades a las cuales el autor se encuentra vinculado.

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5 pensamientos en “¡Mal Piñera!

  1. el verdadero chileno ha salido.. pineda va a mandar y no a dialogar, con el paso de los meses se veran los resultados a su ‘impuesto’

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  2. Hola, muy interesantes los temas abordados en el blog y con respecto a este en particular creo que quienes se benefician más con esta medida son aquellos países que brinden las facilidades a los inversores que no querrán ese 3% adicional a la renta; esperemos que se sepa aprovechar esto y se brinden todas las facilidades para atraer esa inversión a nuestro país.

    Saludos.

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  3. Gracias a ambos por sus comentarios.
    Respecto del comentario de Israel, es muy cierto, Piñera está acostumbrado a mandar más que dialogar, le molesta ser contradicho. Ojala que Larroulet pueda controlarlo. De todas formas, el tipo ha sido exitoso como empresario, por lo que a pesar de esta medida populista, puede que más tarde abrace nuevamente la razón.
    De otro lado, sobre el comentario de Daniel, cierto, estas medidas le quitan competitividad a Chile y favorecen a sus competidores (en lo que a la atracción de inversiones se refiere). Sin embargo, la idea frenar la emergencia del socialismo en la región, por eso me preocupa tanto.

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  4. Concuerdo contigo, Guillermo. En época de crisis (o emergencia) el Estado no debe recaudar -y mantener su ahorro- sino gastar lo ya ahorrado. Es mucho más eficiente que ese 3% lo gasten directamente los particulares a que sea asignado por el Estado.
    Considero un acierto señalar que si el Estado no recaudara ese 3% adicional, estos recursos igual entrarían al mercado: la gente igual los gastaría porque hay un incentivo para hacerlo (los seres tomamos las decisiones en medida de los incentivos que tenemos).
    Por otra parte, resulta muy interesante tu apunte acerca de la cantidad de recursos y la eficiencia. Considero que si el Estado gastara únicamente el dinero que tiene ahorrado y presupuestado, el planeamiento y estrategia de gasto sería mucho mejor; la motivación a la eficiencia crecería. En cambio, si no hay sacrificio (o éste se reduce) de los recursos del Estado, y se dedican a recaudar más de los contribuyentes, queda claro que la motivación a la máxima eficiencia decrecería, pues los recursos de los que disponen abundan.
    El Estado debe gastar las reservas previstas para estos casos. Los particulares deberían de hacer el resto.

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  5. Guillermo estoy de acuerdo contigo. No considero que para el inicio de un nuevo gobierno, el cual fue elegido para promover un cambio que tanto se necesitaba en Chile, de cómo primer paso un movimiento que tiene naturaleza izquierdista como es el alza del impuesto. Por un lado, el impuesto a la renta genera desincentivos en las personas, más aún en los pobres, esto ya que terminaran produciendo menos por lo que no habrá nuevos ricos o en todo caso personas que aumenten su poder adquisitivo, es decir, nuevos ricos. Por otro lado, se va a impedir actos de altruismo, es decir ya no existirá ese móvil egoísta que nos lleva a la realización de esa clase de actos que a la larga generan un beneficio en el que lo realiza. Esto a raíz de que al aumentársele a las personas el impuesto a la renta, entonces se podría pensar (no necesariamente todas las personas) y/o considerar que uno ya ayudo, es decir, ya aporto lo que tenía que aportar por lo tanto ya no habría más que ayudar ya que al pagar más impuestos se creería que el Estado aumentaría sus recursos y podría ayudar a más personas (nada más erróneo). Para concluir, he de indicar que en mi opinión mientras haya menos intervención estatal será mejor para la sociedad.

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