“El Centenario de R. Reagan” en mi columna “No hay almuerzo gratis” en el diario Expreso

He tenido algunas problemas con mi blog recientemente, por lo que no he podido publicar últimamente. Los problemas parecen haberse solucionado y espero retomar nuevamente la periodicidad semanal de mis posts. Transcribo la columna que publiqué el domigo 13 de febrero de 2011 en el diario Expreso, en homenaje al nacimiento del gran líder norteamericano Ronald Reagan.

Ronald Reagan

El centenario de R. Reagan

El 6 de febrero de 2011 se cumplieron 100 años del nacimiento de Ronald Reagan, en mi concepto, el mejor presidente de los EEUU del siglo pasado. Un gran hombre que le hizo mucho bien a la humanidad y que sin duda merece ser siempre recordado como el gran líder que fue.

Reagan gobernó EEUU de 1980 a 1988 y su gobierno (junto con el de la “Dama de Hierro” Margaret Thatcher en Gran Bretaña) fue el inicio del viraje que experimentó el mundo hacia políticas más afines con el liberalismo, tales como mayor libertad individual y económica y gobiernos limitados. La marcada influencia que estos dos gobernantes tuvieron en el resto del mundo fue llamada “The Reagan-Thatcher Revolution” (“La Revolución de Reagan y Thatcher”),es más, las políticas económicas que Reagan implantó con acierto durante su gobierno fueron bautizadas como “Reaganomics” por el famoso broadcaster Paul Harvey. El plan económico de Reagan descansó fundamentalmente en las políticas públicas diseñadas por la famosa Escuela Económica de Chicago, a lo que Reagan fue muy cercano. De hecho, el líder principal de esta Escuela, el genial Milton Friedman, fue asesor y amigo de Reagan durante muchísimos años.

Sin embargo, Reagan no es sólo famoso por haber sido un notable presidente en lo referido a las políticas internas que aplicó en los EEUU (que luego de algunas administraciones demócratas tenía un Estado inmenso e ineficiente –característica común al 95% de los Estados del mundo–, fruto de las nefastas políticas keyneasianas implantadas por Franklin Delano Rooselvet medio siglo antes),  sino por su lucha implacable y sin cuartel contra el comunismo y la Unión Soviética, que calificó de “evil empire” (“imperio del mal”) en 1983, en una frase que marcaría época. Es en buena parte por esta obsesión de Reagan con los principios que deben guiar una sociedad abierta que se logró derrumbar el vergonzoso Muro de Berlín, caído tan sólo un año después del final de su gobierno en 1989.

No es posible escribir sobre Reagan sin mencionar el célebre discurso que pronunció en la famosa Puerta de Branderburgo en Berlín, en junio de 1987, en donde luego de declarar sus convicciones liberales al señalar que la libertad y la seguridad siempre deben estar unidas, retó a quien era su homólogo ruso con esas célebres palabras que ingresarían a la historia  como uno de sus momentos estelares, “Mr. Gorbachev, open this gate. Mr. Gorbachev, Mr. Gorbachev, tear down this wall!” (“Señor Gorbachev, abra esta puerta. ¡Señor Gorbachev, Señor Gorbachev, derribe este muro!”).

El liderazgo de Reagan se sostuvo siempre en los sólidos principios que abrazaba. Era un líder fuerte, pero carismático, que supo mantener siempre sus posiciones y que guió al mundo (no sólo a los EEUU) hacia una mayor libertad, en un momento en donde la amenaza opresora y destructiva del comunismo era una espantosa realidad.

En el plano personal era un tipo extramente simpático y de un gran sentido del humor, fue sujeto de muchas burlas por parte de sus rivales demócratas, a las que siempre respondía con clase y elegancia, probablemente por su formación actoral. Tenía siempre la palabra precisa y es interminable la lista de frases suyas que han pasado a los anales de la historia, siendo mi preferida: “How do you tell a Communist? Well, it’s someone who reads Marx and Lenin. And how do you tell an anti-Communist? It’s someone who understands Marx and Lenin” (“¿Cómo identificas a un comunista? Bueno, es alguien que lee a Marx y Lenin. ¿Y cómo identificas a un anticomunista? Es alguien que entiende a Marx y Lenin”.

Desde esta pequeña tribuna le rindo un homenaje a Ronald Reagan y haciendo mías sus palabras les digo: “I hope we once again have reminded people that man is not free unless government is limited” (“Espero que nosotros, una vez más, le hayamos recordado a la gente que un hombre no es libre a menos que el gobierno sea limitado”)“.

Las opiniones vertidas en este blog son estrictamente personales y en nada comprometen a las entidades a las cuales el autor se encuentra vinculado.

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