“El inútil voto en blanco” en mi columna “No hay almuerzo gratis” en el diario Expreso

Transcribo mi columna del domingo 8 de mayo de 2011 publicada en el diario Expreso.

El inútil voto en blanco

Es común que quienes estén sometidos a sistemas de votación obligatoria se vean tentados en el “ballotage” a querer viciar su voto o votar en blanco cuando ninguno de los candidatos los convencen o incluso les generan antipatía. Ante esto, las personas que se encuentran en tal situación se ven en la encrucijada de elegir entre el candidato que le sea más aceptable (o en muchos casos, menos inaceptable) o votar en blanco. No quieren cargar en su consciencia haber elegido entre uno de dos candaditos que les parezcan malos. Sin embargo, tal decisión es, en el fondo, un autoengaño.

Un voto nulo (o en blanco), lo que hace es mantener el status quo y  permitir que quien va primero en un elección sea el ganador. En otras palabras, es un voto indirecto para quien vaya primero en las encuestas. Me explico mejor, una elección se gana en función de la cantidad de votos emitidos a favor de un candidato y si bien no se excluyen del conteo los votos nulos y en blanco, cuando alguien decide votar así lo que hace es permitir reducir el espectro de votos respecto de ambos candidatos. Esto naturalmente favorece al puntero, pues lo único que puede afectarlo son los votos en contra. No sucede lo mismo con quien va segundo. En la medida que más gente se pasa al voto en blanco, menos chances tendrá el segundo de ser elegido, dado que se reduce el espectro de votos manteniendo él (o ella) una minoría.

En razón de esto es que se dice que quien vota en blanco o viciado, en verdad está votando por quien va primero en las encuestas. Las personas que internalizan esto terminando optando por uno u otro candidato, sobre la base de la sartreana teoría del mal menor. Es decir, la gente termina siempre votando por el candidato que represente el menor de los males. Bajo esta idea  siempre hay un mal mayor y corresponde a quien actúa responsablemente elegir lo menos malo.

De otro lado, la inutilidad del voto en blanco o viciado lo hace una opción que linda con la absurdidad. Ya está descartado que el voto en blanco sea un acto que permita limpiar nuestra consciencia del cargo de haber elegido a alguien que no queremos o que incluso despreciamos, dado que es en el fondo un voto por quien va primero. Sin embargo, hay quienes sostienen que es una señal de protesta que resta legitimidad al gobernante que sea elegido. Consideran que mientras mayor el porcentaje de votos en blanco que se sentirá más vigilado por la población. No compartimos esa visión, el control del poder en una democracia no se realiza por la vía del voto en blanco, sino por la dispersión del poder en distintas entidades. Para la legitimidad de una persona elegida a un cargo público, basta que gane con el porcentaje señalado por la ley. Bajo esa lógica si un candidato es elegido con el 90% de los votos, podría hacer lo que le plazca, pues pocos los estarán vigilando.

 Para lo único que sirve el voto en blanco o viciado es para manifestar una protesta contra el sistema del voto obligatorio (no contra los candidatos) que obligan a una persona a votar a pesar de no querer participar del proceso democrático de elección mediante el sufragio. Este sistema es absurdo porque convierte lo que debería ser un derecho –una facultad de decidir si hago algo o no–, en una imposición –un deber de hacer algo–. Sin embargo, incluso protestar por esa vía es absurdo, esa es una batalla legislativa, no electoral.  En el mejor de los casos, la elección se anulará y se convocará a una nueva entre los mismos candidatos, prolongándose así la agonía de una muerte anunciada. En el peor, quien votó en señal de protesta no obtuvo ningún beneficio y permitió que se elija a un candidato que para él quizá no era el mal menor, sino el mayor.

Las opiniones vertidas en este blog son estrictamente personales y en nada comprometen a las entidades a las cuales el autor se encuentra vinculado.

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2 pensamientos en ““El inútil voto en blanco” en mi columna “No hay almuerzo gratis” en el diario Expreso

  1. Creo que tienes toda la razón, por mucho tiempo nos han dicho que el voto en blanco es una opción fiable sin embargo sólo atrofiamos el proceso electoral.
    Muchas gracias por tu ensayo, me parece muy cierto y francamente no encontraba cómo ponerle peros al voto nulo.

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