“Rogge y la libertad económica” en mi columna “No hay almuerzo gratis” en el diario Expreso

Transcribo mi columna del domingo 19 de junio de 2011 publicada en el diario Expreso:

Rogge y la libertad económica

Hace poco leí el libro “¿Puede el capitalismo sobrevivir?” de Benjamin A. Rogge, en donde el autor hace una defensa de los principios morales que inspiran el sistema. En él, Rogge señala que es fundamental para quienes creemos en la libertad, defender el fundamento moral del sistema capitalista, según el cual la libertad debe ser un fin en sí misma y no un medio para consecución de otros fines.

El cimiento principal de esta defensa consiste en comprender que la libertad es una sola y debe ser entendida como la posibilidad de un individuo de decidir en todos los ámbitos de su vida con el menor nivel posible de interferencia por parte de terceros. Bajo esta definición de libertad el límite de la actuación de las personas, es la libertad de las demás y el rol del Estado es sólo prevenir el uso ilegitimo de la fuerza por parte de los ciudadanos o los fraudes.

En ese sentido, cuando hablamos de libertad económica, nos referimos a nuestra facultad de poder decidir libremente en el campo de la economía. Mientras que las otras libertades, llamadas individuales, se refieren a nuestra libertad de decidir en los otros ámbitos de nuestra vida. Lo poderoso del argumento de Rogge consiste en identificar que la segunda libertad (individual) no puede subsistir sin la primera (económica), al ser éstas dos caras de una misma moneda.

Así, al ser la libertad un fin y al ser la libertad económica parte de la libertad, entonces ésta es también un fin en sí misma. Es por esto que para Rogge la defensa del sistema capitalista no debe necesariamente estar asociada a sus innegables ventajas utilitarias (creación de riqueza, reducción de pobreza, crecimiento económico, mejoras en la calidad de vida, etc.), sino a su valor moral intrínseco: el ser humano debe ser libre.

Basado en ello, Rogge utiliza un silogismo para justificar su defensa de la libertad económica. Premisa mayor: Cada hombre debe ser libre de realizar cualquier acción que desee, mientras no use la fuerza o defraude a otro. Premisa menor: Todo comportamiento económico es una acción conforme se identifica en la premisa mayor. Conclusión: Cada hombre debe ser libre de realizar las acciones que desee en el campo económico mientras no utilice la fuerza.

¿Cuál es el problema cuando no se respeta la libertad económica? El problema es que cuando se vulnera la libertad económica del individuo y se le priva del control sobre sus acciones económicas, se le quita a la vez el control sobre sus medios de sobrevivencia. Eso conduce, necesariamente, a que éste pierda –en mayor o menor medida– sus otras libertades. Quien controla la vida económica de las personas, controlará también su vida personal, dado que la actuación de tales personas no puede contrariar el ánimo de quien dependen para subsistir. El mercado protege la integridad de las personas proveyéndoles de miles de alternativas descentralizadas de elección, más que imponiéndoles una sola opción centralizada.  

Es curioso que haya tantos defensores de las llamadas libertades individuales, que a la vez sean partidarios del intervencionismo económico (que es por definición la negación de la libertad económica), cuando es precisamente en defensa de esas libertades individuales que hay que defender la libertad económica.

Ahora bien, como hombres libres, tenemos una única responsabilidad; asumir las consecuencias de nuestros actos. El éxito de una persona, o su fracaso, no responde más que a su actuación, no la del Estado o la de terceros y las consecuencias favorables o desfavorables deben ser sólo asumidas por ésta. En un régimen libre, como bien recuerda Rogge, debemos utilizar las palabras que Shakespeare puso en boca de Casio en su obra Julio César y decir siempre: “¡La culpa, mi querido Bruto, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos!”.

Las opiniones vertidas en este blog son estrictamente personales y en nada comprometen a las entidades a las cuales el autor se encuentra vinculado.

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2 pensamientos en ““Rogge y la libertad económica” en mi columna “No hay almuerzo gratis” en el diario Expreso

  1. Yo le veo varios problemas a la argumentación del autor que comentas:
    (i) las premisas de su silogismo no son tan obvias como para que sean aceptadas así nomás;
    (ii) sus premisas son muy amplias y generales, lo cual puede dar lugar a paradojas. él dice “yo soy libre de hacer cualquier caso, mientras no use la fuerza o el engaño (por defraudar entiendo engaño) contra otro”. Yo podría quemar basura afuera de mi casa, y no utilizo la fuerza ni engaño a otro, pero debería ser libre de hacer eso. ¿o debería haber un tipo de regulación?
    (iii) Sobre qué el éxito depende de cada persona. ¿cuál es la evidencia de esta afirmación? Por el contrario, Rawls ha dado buenas razones para sostener que ello no es siempre así. Incluso el Banco Mundial ha sacado varios estudios en ese sentido, acerca de cuáles son las determinantes del éxtio profesional de una persona.

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    • Veamos, estoy de acuerdo contigo en algunas cosas, otras no.
      1. Si usa premisas amplias, pero no falsas. Lógicamente no está mal.
      2. No deberían haber bienes sin dueño, por lo que no deberia darse el caso que indicas.
      3. La suerte SI es un factor, pero no puede ser controlado. El resto depende del individuo.

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