Entrevista en Chile B sobre el momento económico que viven Chile y Perú

Pueden ver aquí la entrevista que le concedí a la periodista Bárbara Sifón del diario Chile B, que vale la pena seguir.

La entrevista es sobre el momento económico de Chile y Perú. La transcribo:

“Luego que el diario peruano El Comercio publicara una editorial pidiéndole a su país que aprovechara las reformas de Bachelet para consolidar a Perú como líder de la región, el peruano Guillermo Cabieses, profesor de Economía y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad de Lima y la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, comenta —a título personal— que el camino que está tomando Bachelet no sólo perjudicará la economía local, sino que tendrá un efecto en nuestros vecinos, principalmente Perú y Colombia. “Chile se haría menos competitivo para captar inversiones si es que aumenta sus impuestos”, dice el investigador asociado de la Fundación para el Progreso.

—Siempre se ha hablado que la economía chilena ha destacado por sobre la región y que se trataría de un “milagro económico”, ¿cómo ve la actual situación económica de Chile?
—Las reformas implementadas por los llamados “Chicago Boys” fueron, en efecto, un milagro. Se dio en un momento en que la tendencia mundial era altamente intervencionista, resultó casi increíble que un gobierno autoritario estuviese dispuesto a implementar esas recetas. Los números no mienten y Chile es hasta hoy el líder de la región. Las reformas que se iniciaron en Chile a mediados de la década del setenta, fueron iniciadas en los ochenta por Estados Unidos e Inglaterra y en los noventa por otros países del mundo, entre ellos Perú.
—Chile tiene una economía sólida y muy desarrollada para los estándares de la región, al punto que 20 años de gobiernos de izquierda no han podido dar marcha atrás. La mejor vía para que Chile siga prosperando pasa por el camino de la reducción del Estado y no veo eso en el mapa político actual. Lo preocupante es la agenda política en discusión.

 

En los últimos años, Perú también se ha posicionado como una de las economías fuertes de la región, ¿qué es lo que los llevó a su actual posición?
—Perú está viviendo un buen momento económico desde hace mucho tiempo. Son varios los factores: el primero fue vencer el terrible problema del terrorismo. Lo segundo fue una liberalización parcial de la economía que se dio en los años noventa en los que se privatizaron varias empresas estatales, aunque menos de las que debieron ser privatizadas. Laflexibilización laboral que vivimos en los noventa permitió tener mercados dinámicos —reforma que lamentablemente duró poco— y los esfuerzos para permitir que las inversiones lleguen al Perú mediante la implementación de un régimen económico más amigable.

¿Hubo inspiración en las reformas chilenas?
Las reformas chilenas sin duda sirvieron de base a los otros procesos de liberalización de mercados que se dieron, no sólo en la región, sino en el mundo. La demostración en los hechos de que las recetas liberales funcionan mejor que las intervencionistas animó a los pueblos a transitar ese sendero y el resultado es, a pesar de las crisis que cada cierto tiempo se presentan porque son inevitables, que la prosperidad se ha dado en esos países de una manera bastante más notoria que aquellos en los que se optó por las antiguas fórmulas socialistas.

—Dentro de las propuestas de Bachelet está aumentar los impuestos a las empresas, la eliminación del FUT y la eliminación del Decreto Ley 600. Considerando lo anterior, ¿cuál cree que será el impacto que tendrán estas medidas en la posición chilena frente al Perú y el resto de la región?
—Creo que Chile se haría menos competitivo para captar inversiones si es que aumenta sus impuestos y pone trabas a la inversión privada. Sin embargo, la región en general está por el sendero incorrecto y difícilmente pueda decirse que el hecho de que Chile eleve sus impuestos genere que la gente se vaya a invertir a Argentina, Venezuela o Ecuador. El problema real es que la región es vista como una unidad por los grandes inversionistas mundiales, por lo que medidas que no faciliten las inversiones en un país de la región, lejos de favorecer a los vecinos, los perjudica.

—Con esta reforma Chile quedará como el tercer país de la OECD con mayores tributos, ¿ve en esto una oportunidad para el gobierno peruano?
—Si bien algunos podrían considerar que el hecho de que Chile eleve los impuestos es una buena noticia para Perú, mi impresión es la contraria. La mejor forma de asegurar el progreso de los pueblos es una región de mercados integrados. El comercio hermana a los pueblos y el gobierno peruano debe ver en Chile a un socio, no a un competidor.
El mundo nos ve aislados. Los grandes jugadores financieros del mundo ven a la región y no a cada país individualmente.Si Chile o Perú o Colombia van por un mal sendero, generan una externalidad negativa para sus vecinos, cuyos costos superan los beneficios de la oportunidad de “ganarles”. Puede ser que algunos sectores en los que compitamos por inversiones mejoren en el corto plazo.

—En la editorial del diario El Comercio se menciona que ”si el gobierno de Bachelet cambia el modelo chileno, el Perú debe consolidar el liderazgo económico de la región”, ¿está de acuerdo con esta afirmación?
—El gobierno peruano debe seguir el camino de la liberalización del mercado, el respeto de la propiedad privada, la flexibilización de las normas laborales, la baja de impuestos, la simplificación administrativas, entre otras reformas que están pendientes, con independencia de lo que hagan los demás países. Eso le garantizará ser un mejor país para todos. El propósito de las políticas públicas no puede ser ganarle a Chile.

—En la misma editorial se menciona que “existe una posibilidad de que la economía chilena termine “europeizándose””, ¿cuál sería el principal peligro de esta “europeización”?
—El principal peligro es que las medidas como esa afectan la competitividad de un país y pueden conducir a un círculo vicioso. Más impuestos significan menos inversiones, menos inviersiones significan menos recaudación y menos trabajo. Lo primero significa que se deban subir los impuestos para mantener el Estado de bienestar que se basa en el gasto estatal como fuente de soporte y menos trabajos significa que más personas requieren usar los servicios del Estado. Ésto, a su vez, genera que se suban los impuestos y por lo tanto haya menos inversión, dándose nuevamente el fenómeno. Tarde o temprano se llega a un punto en el que no se pueden seguir subiendo los impuestos, entonces el gobierno debe regresar sobre sus pasos para liberalizar nuevamente la economía con el costo que implica el tiempo perdido. El problema del socialismo es que tarde o temprano se termina el dinero ajeno que es la base del sistema.

Las opiniones vertidas en este blog son estrictamente personales y en nada comprometen a las entidades a las cuales el autor se encuentra vinculado.

 

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